Como papá, Gustavo ha propiciado mucha comunicación, creando una relación de entera confianza; como entrenador, la seriedad, perseverancia y respeto de estar en la cancha y jugar Jai alai; y como amigo, «echar la fiesta» con todo el estilo del mundo: siempre son los primeros en llegar y lo últimos en irse.
Cuando nace tu primer hijo tu vida se transforma. Gustavo entendió lo que significa el amor incondicional con la llegada de Emilio: un incentivo para crecer y madurar en muchos aspectos ya que ahora está en sus manos «el educar, atender y llenar todas las necesidades de este ser de mi propia creación».